Ecosistema de playas y roqueríos

En su parte terrestre, la zona costera de la región de Atacama presenta condiciones propias de ambientes desérticos y semidesérticos cuya característica fundamental es la ausencia de precipitaciones y la presencia de temperaturas homogéneas debido a la cercanía al mar. La ausencia de precipitaciones se ve moderada por la presencia de la neblina costera (camanchaca) que aporta una humedad relativa permanente sobre el 70%, siente éste probablemente uno de los rasgos más definidos de la zona costera. En términos generales, la costa regional se clasifica como irregular, de rasgos rocosos y arenosos alternados, esta última característica asociada principalmente a los sistemas de bahías lobuladas de tamaños importantes y abiertos, con desarrollo de planicies amplias y ausencia de escarpe cordillerano costero, salvo en algunos tramos en el sector norte de la región (CRUBC, 2009) lugar donde se ubica el parque nacional y este objeto de conservación.

Las características morfológicas en conjunto con algunos rasgos oceonográficos, determinan un medio marino de Borde costero altamente singular desde el punto de vista ecológico, destacando por ejemplo al chungungo (lontra felina), lobo marino común (Otaria flavescens) y del delfín nariz de botella (Tursiops truncatus). Una de las comunidades de mayor significancia ecológica e importancia productiva es la presencia de comunidades de Lessonia nigrescens (huiro negro) y Lessonia trabeculata (huiro palo), reconocida como característica para los litorales del centro y norte de Chile (CRUBC, 2009). Este es un recurso altamente sensible, no solo como componente fundamental del ecosistema intermareal sino como recurso económico productivo (recolectores de algas, alimento para cultivos de abalón).

Dentro de la franja litoral, encontramos costas rocosas y costas arenosas. Con respecto a la playa, se constituyen por una acumulación de sedimentos de origen mineral o de origen biológico, la longitud de ésta es muy variable ya que pueden tener desde algunos pocos metros y hasta kilómetros; por otro  lado, los roqueríos están conformados por diferentes tipo de rocas y formas estructurales, el clima y el oleaje son los encargados de que este tipo de costas tengan formas muy variables (CNCUB, 2016).

Actualmente la importancia de las zonas costeras es estratégica, tanto desde el punto de vista del desarrollo económico como de la seguridad nacional, al albergar, como se mencionó, una gran diversidad de actividades que suelen presentar conflictos por el uso y apropiamiento de los recursos, tales como el suelo, el agua y el paisaje. Otros hábitats que se generan a partir de este ecosistema, como acantilados y zonas rocosas, bahías, ensenadas, playas, dunas y marismas, desempeñan un papel importante en el ciclo de vida de una diversidad de peces, moluscos y aves migratorias (Lara-Lara J.R. et al., 2008).

Estos ecosistemas otorgan  diversos servicios ambientales, tales como: protección contra fenómenos naturales, belleza escénica, lugares de anidación y reproducción de distintas especies costeras y marinas, zonas para la recreación (CNCUB, 2016). La falta de planificación y de un buen manejo integral tanto en las mismas costas como en las cuencas altas, el cambio de uso de suelo para desarrollos urbanos, la minería o el relleno para la construcción, han sido una de las principales causas en las últimas décadas de la degradación de nuestras costas, la perdida de hábitats y aunado a esto, la pérdida de la flora y fauna que se encuentra en ellas (CNCUB, 2016).

Particularmente en el parque nacional, sus playas y roqueríos proporcionan zonas de nidificación y de descanso para especies como el chorlo nevado, pilpilenes, zarapito, playero vuelve piedras, gaviotín monja, liles, piqueros, entre otros; también podemos encontrar especies de flora terrestre como especies del género Copiapoas, Nolana sp., Cristaria sp., Polyachyrus sp. y Tetragonia sp. y las especies Frankenia chilensis y Gipothamnium pinifolium, entre otras, las cuales proporcionan hábitas para especies de largartijas, insectos y roedores. Este objeto de conservación se presenta en toda la extensión oeste de la unidad, siendo algunos sectores de importancia: Playa Blanca, Playa Piqueros, Las Collajas y la Bahía Pan de Azúcar. Sus amenazas se fundan principalmente en la perturbación antrópica provocada a éste por visitantes y turismo no regulado, generación de basuras y por la extracción irregular de algas. Cabe mencionar que es en este OdC donde se emplazan las ocupaciones ilegales dentro de la unidad.

Objetos de conservación del Parque Nacional Pan de Azúcar
Objetos de conservación del Parque Nacional Pan de Azúcar
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